Seminario Internacional de Investigaciones sobre Arte y Educación: Más allá del aula: nuevas rutas para la escuela, el territorio y la tecnología

El VIII Seminario Internacional de Investigaciones sobre Arte y Educación reunió, el 23 de julio en la Casa Central de la Universidad de Chile, experiencias nacionales e internacionales sobre nuevos marcos teóricos, convivencia y prácticas territoriales. La jornada puso en común metodologías y aprendizajes que buscan fortalecer el papel público y transformador de las artes.
La Sala Eloísa Díaz de la Casa Central de la Universidad de Chile fue sede del VIII Seminario Internacional de Investigaciones sobre Arte y Educación, organizado por la Dirección de Creación Artística (DiCREA) de la Universidad de Chile y el Comité Ejecutivo de la Semana de la Educación Artística (SEA), conformado por UNESCO, Mineduc, Balmaceda Arte Joven, Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile (FOJI), el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y la casa de estudios que dio lugar a este espacio de conversación.
A través de tres mesas, el encuentro articuló investigaciones, metodologías y experiencias para examinar cómo las artes pueden ampliar su incidencia en la educación formal y no formal, la vida comunitaria y los territorios.
Esta jornada, convocó a investigadoras, investigadores, docentes, artistas, gestoras y gestores culturales, además de estudiantes. Las ponencias abordaron preguntas sobre el vínculo entre escuela y territorio, la relación entre creación y crisis ecológica, la participación estudiantil, la convivencia y los desafíos que plantean las nuevas tecnologías.
Investigar para fortalecer el papel público de las artes
La octava edición del seminario se desarrolló como parte de la SEA 2026, que este año propuso el lema “Paisajes afectivos”. Desde esa perspectiva, el territorio no se entiende únicamente como un espacio físico, sino también como una trama de experiencias, memorias, vínculos y cuidados.
En la apertura del encuentro, Fernando Gaspar, director de Creación Artística de la Universidad de Chile, situó uno de los desafíos centrales del campo: “La educación artística es una práctica en construcción y en permanente disputa de legitimación”. Desde esa perspectiva, destacó el aporte de las investigaciones que tensionan los marcos tradicionales de la educación e incorporan metodologías críticas y expresivas para enriquecer los procesos formativos, además de ser un mecanismo de transformación para la convivencia y el mejoramiento del ambiente escolar.
Pilar Vicuña, coordinadora de Cultura de UNESCO Santiago, valoró que el seminario “promueve un espacio de diálogo y discusión sobre la importancia de la integración de las artes en la educación”. Asimismo, reconoció los avances de las políticas nacionales de educación artística y patrimonial, aunque advirtió que persisten desafíos relacionados con la formación docente, la incorporación de artistas en las escuelas y una presencia más sostenida de las prácticas artísticas en el currículum.
Nuevos marcos para mirar, crear y enseñar
La primera mesa, “Exploraciones en torno a nuevos marcos teóricos de educación artística”, fue moderada por Guillermo Jarpa, coordinador general de DiCREA. Las ponencias abordaron las prácticas colaborativas, las materialidades asociadas a la crisis ecológica, la curaduría estudiantil y la sensibilidad atravesada por algoritmos.
Rosario García-Huidobro presentó las Prácticas Artísticas de Mediación Expandida (PAMEX), procesos creativos desarrollados con comunidades específicas a partir de sus necesidades, problemas y preguntas. Su investigación identificó obstáculos para sostener estas prácticas en las escuelas, como la falta de tiempo y recursos, las restricciones curriculares y el insuficiente apoyo institucional. Frente a ello, planteó la necesidad de integrarlas en la gestión educativa y fortalecer la corresponsabilidad entre escuela y territorio.
Desde la relación entre creación y crisis ecológica, Macarena Rioseco expuso una investigación-creación realizada junto a estudiantes del Colegio de Artes Eliseo Videla Jorquera de Ovalle. El trabajo con bolsas, botellas, latas, elementos naturales convertidos en desechos y calcetines sin pareja permitió vincular la experimentación material con la vida cotidiana y abrir preguntas sobre la manera en que observamos los residuos y hacemos visible la crisis ambiental.
Gonzalo Pedraza presentó “¿Qué ves cuando ves? La curaduría estudiantil como pedagogía de la mirada”. A partir de experiencias en las que jóvenes seleccionaron, organizaron y explicaron imágenes significativas para sus vidas, mostró cómo la curaduría puede transformarse en una práctica pedagógica para narrar identidades, memorias, afectos e incertidumbres. De esta manera, las y los estudiantes dejaron de ser únicamente espectadores para convertirse en autores de una mirada.
Franco Viola, académico de la Universidad Nacional de las Artes de Argentina, cerró la mesa con una reflexión sobre la “algoritmización de la sensibilidad”. Su propuesta evitó tanto la confianza irrestricta en la tecnología como su rechazo absoluto y planteó que la educación artística debe experimentar con las máquinas, comprender su incidencia en la producción de sensibilidad y abrir alternativas frente a la lógica predictiva de los algoritmos. Mostrando que educar en artes no consiste solamente en transmitir técnicas o contenidos, sino también en generar condiciones para leer, interrogar y transformar el mundo compartido.
Metodologías para construir un territorio común
La segunda mesa, “Convivencia y educación artística: metodologías, herramientas y prácticas para un territorio común”, fue moderada por Marcela Palomé, del Departamento de Gestión Curricular de la Subsecretaría de Educación Parvularia.
Marisol Ramírez presentó la sistematización de un Taller Socioartístico de Cerámica desarrollado con jóvenes privados de libertad en el Liceo Dr. Humberto Maturana Romesín, ubicado al interior del CIP-CRC Santiago. El aprendizaje de técnicas cerámicas se articuló con la expresión personal y el ejercicio de la autonomía. Entre sus hallazgos preliminares destacan la construcción de confianzas, el aprendizaje mutuo y la fuerza de la materialidad como experiencia creadora. La capacitación de docentes y talleristas buscó, además, dar continuidad al proceso.
Desde Osorno, Catalina Lagos analizó el tránsito de la percusión afrobrasileña desde una práctica artística callejera hacia una experiencia curricular en la Escuela Especial Jerome Bruner. Durante 13 semanas, la investigación acompañó a una comunidad de 55 estudiantes con trastorno del espectro autista y discapacidad múltiple. La colaboración entre la Batucada Yakuba, el equipo docente, las familias y la dirección permitió adaptar instrumentos y repertorios, atender distintos ritmos de respuesta y reconocer el error como parte del aprendizaje.
Mildred Donoso trasladó la reflexión hacia la formación inicial docente. Su investigación con estudiantes de Pedagogía en Educación Artística de la Universidad Católica Silva Henríquez articuló memoria emotiva, escritura afectiva y creación. Los resultados preliminares muestran un fortalecimiento de la identidad docente-artista y la posibilidad de transformar experiencias personales y familiares en propuestas pedagógicas aplicables a la educación básica y media.
Las tres investigaciones coincidieron en que democratizar el arte no significa solamente ampliar el acceso, sino también reconocer distintos saberes, cuerpos, ritmos y memorias como parte legítima de la experiencia educativa.
Territorios que enseñan
La tercera mesa, “Desarrollo de procesos y experiencias de educación artística en territorios”, fue moderada por Bárbara Godoy, encargada nacional de Educación Artística del Ministerio de Educación. Las experiencias presentadas propusieron comprender el territorio no como un escenario neutro, sino como una fuente de conocimiento.
Paulette Beroíza presentó MAREA, metodología de Mediación para la Activación y Reflexión de Experiencias Artísticas. La experiencia se desarrolló con estudiantes de séptimo básico de la Escuela Gabriela Mistral de Puerto Montt y culminó en la exposición “Detrás de la máscara”. El proceso permitió que las y los estudiantes pasaran de ser públicos mediados a convertirse en agentes de creación y producción de obra. También mostró que el territorio puede ser resignificado desde los afectos, los vínculos y la convivencia cotidiana.
Enzo Lobos abordó la distancia entre la protección patrimonial y la experiencia educativa en La Maestranza de San Bernardo. Para reconstruir el vínculo de estudiantes de segundo medio con la historia ferroviaria del barrio, desarrolló ejercicios de estudio arquitectónico, revelado digital de negativos familiares y cartografías de recorridos cotidianos. La propuesta situó el arte como una forma de contranarración patrimonial y planteó una metodología replicable en otros contextos posindustriales.
Maribel González presentó una investigación colectiva que identificó, clasificó y cartografió la Literatura Sorda producida en Chile. El estudio reunió narraciones en Lengua de Señas Chilena, obras escritas e ilustradas, vernáculo visual, poesía, teatro y humor. Sus resultados mostraron un campo diverso que ha avanzado hacia una mayor profesionalización y subrayaron la necesidad de rescatar y difundir este patrimonio con el liderazgo de autoras, autores y comunidades sordas.
Finalmente, Daniela Cobos examinó una experiencia de educación artística y mediación intercultural desarrollada con cerca de cien mujeres de Moukoulou y Dadouar, en Chad. Ante la ausencia de un idioma común, los talleres de arpilleras utilizaron un manual visual, demostraciones prácticas, observación, imitación y acompañamiento personalizado. La arpillera operó como un lenguaje compartido que favoreció la confianza, la expresión de experiencias y la producción colectiva de conocimiento.
Aunque desarrolladas en geografías y contextos muy distintos, las cuatro experiencias coincidieron en una pregunta: quiénes pueden nombrar un territorio, producir memoria y ser reconocidos como autores de conocimiento. Las investigaciones mostraron que la mediación artística adquiere sentido cuando crea condiciones para que las propias comunidades construyan y compartan sus relatos.
Del intercambio a la transformación
El seminario reafirmó la necesidad de producir y divulgar conocimiento sobre educación artística para evitar que las experiencias permanezcan aisladas y favorecer su proyección hacia otros espacios.
Loreto Bravo, directora ejecutiva de Balmaceda Arte Joven, destacó la importancia de poner a disposición de las comunidades los dispositivos, metodologías y aprendizajes generados por estas investigaciones.
“Necesitamos divulgar, necesitamos que se sepa. Esto no es poesía esto es una manera, una estrategia de educación para incluir a niños y niñas en la transformación de su propia realidad, para que tengan un futuro donde sean protagonistas de su propia historia”, afirmó.
El VIII Seminario Internacional dejó así una tarea que excede la jornada: transformar la investigación y las experiencias situadas en condiciones más para que las artes tomen su lugar en la educación y los procesos formativos, además de ser parte fundamental en la construcción de futuros compartidos.
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El encuentro se realizará el jueves 23 de julio en la Casa Central de la Universidad de Chile y reunirá a investigadores, docentes, gestores y estudiantes. Nuevos marcos teóricos, herramientas para la convivencia y experiencias desarrolladas en distintos territorios serán los ejes de sus tres mesas temáticas.

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